A unos meses de su concluir su mandato, el presidente más reformador del mundo, Andrés Manuel López Constitución, no se quiso guardar nada en su ronco pecho y este lunes 5 de febrero, día de nuestra Carta Magna de 1917, expuso, en Palacio Nacional, la serie de 20 iniciativas de reforma a la Constitución que envío a ese tianguis conocido por todos como el Congreso de la Unión.
Con la esperanza de dejar su huella en las leyes que nos rigen, el Licenciado se mostró esperanzado de que sus propuestas se debatan y voten en esta legislatura o en la próxima. Los puntos principales, y más esperados, fueron los relacionados con los programas sociales, los organismos autónomos, el Poder Judicial y la reforma al sistema de pensiones. O sea, puras cosas que no entiende, pero donde quiere meter su cuchara.
En su mensaje dijo que esto no lo hace para él, sino para que la oposición al servicio de la mafia en el poder y la oligarquía no puedan cancelar los beneficios que él ha creado para el pueblo bueno. Además, agregó que en política se gana y se pierde, y más vale asegurar, aunque a él lo segundo no le gusta ni lo tolera, como todo un demócrata de boca.
«Yo ya casi me voy, pero ahí les dejo algo para que los diputados y los senadores se agarren de las greñas un rato, en lo que mi calca, la doctora, le gana a la señora de los huipiles y las gelatinas», no dijo el Licenciado, pero sin duda lo pensó y lo desea.
En resumen, las iniciativas de nuestro presidente son una lista de buenas intenciones que suenan más a promesas de campaña, así como para hacerle la tarea a la Florinda Sheinbaum. Lo malo es que va a timar, otra vez, a más de algún despistado que todavía le cree. Lo «pior» es que ya dio otra excusa para que los de un lado y del otro se peleen lo que falta del sexenio en la supercarretera de la información. De bueno, no hay nada. Misión cumplida para usted, Licenciado.






