Nuestro Ed Warren macuspano, nuestro Carlos Trejo sin esteroides, el presidente más místico de la historia y del mundo, Andrés Manuel López Necronomicón, reveló que el Benemérito de las Américas, don Benito Pablo Juárez García, todavía no descansa en paz y ronda los pasillos de Palacio Nacional. Nuestro médium tabasqueño dijo que Juárez todavía está entre nosotros y que gobierna con su ejemplo, por lo que no duda en pedirle consejo, de vez en cuando. Lo que explica por qué andamos con chingaderas del siglo antepasado, como revivir los pinches trenes.
Al encabezar la ceremonia del natalicio del presidente más bajito que nos ha dado nuestro México, el Licenciado aprovechó para confesar que en diversas ocasiones ha acudido a Juárez para pedirle consejo y que nunca le ha fallado. Por eso, ya estaría bien que le chequen su cabecita, antes de que empiece con los fusilamientos, como le gustaba al que denominó como «el mejor presidente de México», después de él, claro.
«Para mí ha sido como un maestro, como mi sensei, como mi Yoda, por lo chaparrito. Siempre que me meto en pedos, le pregunto: “¿qué hubieras hecho usted, don Benito?” Y siempre me responde, aunque la voz se le parece a la Beatriz cuando canta, pero más grave. ¿Ya saben que le pusieron Benito por Benito Mussolini? Pues, qué les digo, a veces, platico con él por horas antes de mi siesta de 16 horas y, algunas veces, nos ha hecho travesurillas, como sacarnos las cosas del refri a medianoche. Ah, no, ese es mi hijo, el chico, porque que le da hambre a todas horas. Es que está en desarrollo», compartió, sobre este fenómeno paranormal, el Licenciado. Lo que nos hace pensar que, ahora sí, ya lo perdimos.
Luego de seguirle echando flores, el Licenciado confesó que Juárez se la vio más difícil en sus tiempos. Por primera vez, desde que tiene como deporte diario hacerse la víctima, dijo que la tarea de gobernar que le tocó, ha sido «menos ardua y más tersa» que la que le tocó al Kemonito oaxaqueño del siglo XIX. Vaya, le costó 5 años y cachito dejarle algo a alguien. Así es como el Licenciado se mantiene humilde.






