Armando López, un oficinista que tomará sus vacaciones en estas dos semanas, declaró que se siente muy contento de que este periodo, en el que la gente procura salir de la ciudad hacia los destinos de playa, le sirva para terminar el trabajo de la oficina que se le ha acumulado y no ha podido entregar a su supervisor. Además, por si esto fuera poco, dice que se ahorrará el dinero que suele desembolsar cada que sale de vacaciones con su familia, por lo que no puede de la felicidad.
Armando trabaja en el departamento de finanzas, elaborando los reportes en Excel de las ventas y gastos de la empresa, pero en los últimos meses ese trabajo se le venía acumulando, debido a que la empresa hizo recorte de personal y ahora él es el único que se dedica a trabajar lo que solían hacer entre tres personas. Por ello, quiere aprovechar al máximo este periodo en el que la empresa permite un descanso a sus empleados.
«Simplemente, no me lo puedo creer, es una bendición que por dos semanas se detenga todo el trabajo en la oficina. Espero ponerme al corriente de todo lo que debo, por eso hablé con mi mujer y nuestros hijos. Les dije que esta vez no saldríamos a la playa, pero que el siguiente año, si contratan más personal los llevaría a Cancún. Mi esposa se puso a llorar y mis hijos hicieron berrinche, pero al final lo entendieron», comentó Armando, mientras se dedicaba en chinga a terminar los reportes faltantes de diciembre de 2023 y le daba un sorbo a su cuarta taza de café.
Armando agregó que no le pesa perderse este periodo vacacional, porque la lealtad y el compromiso con el negocio es fundamental para que le den ese ascenso por el que tanto ha luchado. Claro, eso si no lo terminan sustituyendo por algún programa de inteligencia artificial o lo despiden para contratar un becario que cobre menos, como le pasó a sus excompañeros del área de finanzas.






