Nada más para demostrarle a la directora de la CONADE que no necesitan los apoyos que les ha negado y para que le ardan los güevos, el equipo artístico de natación de México ganó la medalla de oro en el Mundial de la especialidad que se llevó a cabo en París, previo a los Juegos Olímpicos que se realizarán en la misma ciudad. Las llamadas «sirenas de oro» se impusieron a potencias como China, España, Francia y Estados Unidos, haciéndose de otro triunfo, como lo hicieron en los Juegos Centroamericanos, los Panamericanos y el Mundial en Egipto.
Nuria Diosdado, Joana Jiménez, Regina Alférez, María Fernanda Arellano, Itzamary González, Luisa Rodríguez, Jessica Sobrino y Pamela Toscano son las mexicanas que pusieron el nombre de México y los güevos de Ana Gabriela Guevara muy en alto, pues lograron la mejor calificación de los jueces (273.5379), por encima de las chinas (269.5396) y las españolas (253.6042). Por esta hazaña, México volverá a contar con representación en esta disciplina para los Juegos Olímpicos, lo que no ocurría desde Atlanta 1996.
Por su parte, la CONADE hizo lo que mejor sabe hacer: colgarse del triunfo de las medallistas. Cínicamente, el organismo felicitó a las ganadoras desde sus redes sociales, pero de los apoyos no mencionó ni pío, porque, seguramente, ya sirvieron para pagarle las cuentas de Liverpool a su directora.
«Muchas felicidades, muchachas. Esto es muestra de que no necesitan ningún apoyo para lograr sus metas, así que su dinero se seguirá invirtiendo en cosas más provechosas. Sigan vendiendo calzones, toallas y hasta tangas. Van muy bien. ¡Felicidades!», comentó, entre sueños y con la voz grave que le caracteriza, Ana Gabriela Guevara, mientras se daba una rascada de güevos monumental.
Cabe mencionar que el año pasado, Guevara atacó a las atletas, mandándolas a vender calzones y Tupperware, además de acusarlas de deudoras, por no haber comprobado 40 millones, según sus palabras. Desde entonces, las medallistas no han recibido sus becas, a pesar de haber ganado el caso contra la CONADE y su directora, quien también ha ganado, pero el premio a la funcionaria más corrupta de la Cuarta Transformación.






