De acuerdo con las proyecciones del PREP del Instituto Nacional Electoral (RIP in DEP muy pronto, por cierto), la candidata ungida por el Licenciado, Florinda Sheinbaum se convertirá en la sucesora de la Cuatroté, como la primera presidenta de nuestro Méjico májico o lo que quede de él. La doctora logró alrededor del 60%, muy por delante de la Chóchil Gálvez, quien nada más se aventó sus paseadas en bici para nada, y de Jorgito Álvarez Máynez, a quien ya se le terminaron sus tres minutos de fama, pero no su reserva de chelas, por fortuna.
En una jornada electoral muy intensa, en la que muchos arrobas le mostraron su apoyo a Chóchil yendo a votar y alentando a hacer lo mismo a toda la perrada de Equis punto com, parece que, una vez más el Licenciado se salió con la suya, aplicando la de multiplicarse en los hogares mexicanos mediante sus «servidores de la nación» y lás dádivas sociales. Y con eso ni la Marea Rosa pudo hacer nada.
En su primer mensaje en torno a esta victoria aplastante, como lo fuera hace 18 años la retropaliza que le impuso el expresidente Felipe Calderón Hinojosa al Licenciado, la virtual presidenta mencionó que buscará un gobierno plural y que será una presidenta para todos, hasta para los perdedores de la oposición; además de dedicar el triunfo a todas las mujeres con las que llegará a convertirse en la primera mujer presidenta de este cuchitril.
«Ahora sí, ya no me importa que ese pinche bastón de mando sea de juguete, yo seré la presidenta de toda esta bola de cabrones que me hicieron memes, me echaron la culpa de que se me caían las cosas y hasta todavía dicen que yo solo seré un títere de nuestro presidente. Yo les aseguro que no, seré la Claudia Sheinbaum que siempre he sido, una mujer íntegra, una lideresa, una doctora presidenta, pero ya sin ese acento tabasqueño todo pendejo», dijo frente al espejo, la doctora Sheinbaum, mientras preparaba su discurso triunfal en el Zócalo.
Pues, se acabó lo que se vendía. Lo bueno es que ya se acabaron las campañas; lo malo es que todavía nos quedan cuatro meses de un Licenciado extasiado por el triunfo y de sus mañaneras, aunque ya de bajadita (empiezan a sonar «Las Golondrinas»). Lo importante es recordar estas sabias palabras: «Lo mejor es lo peor que se va a poner», y encomendarnos a nuestro Padre Dios. Ay, nanita.






