Como el ave fénix que renace de sus propias cenizas, el periodista Gustavo Macalpin ha vuelto a acomodarse el copete para salir frente a las cámaras y micrófonos, pero ahora desde YouTube. Tras su polémico despido en vivo del programa Ciudadano 2.0, transmitido por el Canal 66 de Mexicali, Macalpin anunció este lunes el lanzamiento de su propio canal de YouTube. El periodista promete que este será un espacio donde la censura no tendrá cabida, a menos que el algoritmo de YouTube decida lo contrario.
«Aquí voy a criticar a quien quiera, cuando quiera y como quiera, y sin despeinarme el copete. Políticos, funcionarios y hasta al esposo de cualquier gobernadora, a todos les va a tocar. Ahora, el único que puede bajarme el contenido es el señor YouTube… o el internet de Telmex», dijo, más o menos, en el video inaugural de su canal, que ya acumula más de 27 mil reproducciones hasta la edición de esta nota.
El capítulo que impulsó la fama digital de Macalpin ocurrió el pasado 8 de octubre, cuando el director del Canal 66, Luis Arnoldo Cabada Alvídrez, lo despidió en pleno programa en vivo. Sin explicaciones y con un timing que ni Netflix podría superar, el despido dejó a la audiencia atónita y convirtió al periodista en tendencia nacional, pero nada más por un rato.
Sin ofertas laborales sobre la mesa y con el consejo de un amigo cercano (que claramente no es el mejor en darlos), Macalpin decidió apostar por el universo digital. «Me dijeron: “No te metas donde te censuren otra vez”. Así que, siguiendo esa lógica, aquí estoy: donde el algoritmo puede hundirme, pero al menos no me humillan en vivo más que yo», explicó.
En su nuevo espacio, promete crítica sin filtro, análisis político irreverente y comentarios que probablemente enfurezcan a las tres personas que lo verán luego de que pase su momento. El periodista asegura que la única presión que siente ahora es la de subir contenido antes de que sus suscriptores pierdan interés en su copete.
Por ahora, Gustavo Macalpin espera que su canal crezca y se convierta en un referente de crítica política y humor mordaz. «Agradezco a todos los que me apoyaron desde el principio. Sin ustedes, probablemente estaría trabajando en un call center y odiando a la humanidad», concluyó con su característico sarcasmo. A ver cuánto le dura la gracia sin gracia o cuánto tardan en funarlo por alguna pendejada.