Después de meses de expectativa en los que mucha gente no sabía cómo es que Disney se iba a orinar encima de una de sus más entrañables historias, por fin se ha estrenado el tráiler oficial de la nueva versión live action de Blanca Nieves.
En un principio la controversia giraba en torno a la trama, la cual ha sido “actualizada” para que la princesa no sea “salvada” por un príncipe, ni sueñe con el amor verdadero, sino que va a buscar la realización sanando sus heridas de la infancia en terapia y buscando sobresalir en el mundo corporativo.
Eso, sumado a que la icónica Blanca Nieves será interpretada por una colombiana que está lejos de ser “blanca como la nieve”, ha enfurecido a algunos sectores conservadores que denuncian una evidente “inclusión forzada”, pero no contaban con que la verdadera polémica iba a ser la “exclusión forzada”: la de los enanos.
Presionados por algunos activistas de la comunidad xxs, incluido Peter Dinklage, el único actor de Game of Thrones que es del mismo tamaño que el de su Funko Pop, los productores decidieron no incluir a ningún enano real en esta nueva película y usar en su lugar a enanos generados con CGI (no confundir con GPI) que, además, se ven espeluznantes.
La justificación que ha dado Disney es que contratar enanos de carne y hueso para interpretar a los siete enanos podría fomentar estereotipos como que las personas “de bolsillo” siempre son serviles, cómicas, pintorescas, o nalgonas.
No queriendo darle el gusto a todos esos que se encargan de hacerlos menos solo porque miden menos, privaron a siete actores de un trabajo digno para que mejor sigan repartiendo shots disfrazados de bebés en las discotecas, arriesgando el poco físico que tienen haciéndola del KeMonito, o apareciendo en Multimedios con el explotador del señor Chavana, quien lleva años sin subirles el salario porque “no lo van a alcanzar”.
Parece que Disney ha roto el wokeometro y descubierto una especie de metaprogresismo: ahora discriminan para no discriminar. Don Walter Disney se ha de estar retorciendo en la bóveda donde lo mantienen congelado.