«¿Será por prieto o por jodido?»: ¿Dejarás de creer en el amor solo porque no se te pegan ni las moscas? Estas son 4 posibles razones por las que no agarras morra ni fiado

Si cada vez que sales a ligar sientes que ni las moscas se te pegan, por más que te acicalas y te echas perfume como si no hubiera mañana, y tu vida sentimental está tan seca que estás a punto de dejar de creer en el amor, es hora de que te preguntes: ¿Será por prieto o por jodido? No, no estamos hablando de tus tonos de piel ni de tus problemas económicos (bueno, sí, pero nada más tantito), sino de esas razones ocultas del destino por las que no agarras morra ni fiado.

Para ayudarte a que salgas del hoyo, para que, ahora sí, te puedas meter en el hoyo que te interesa, nuestro equipo de expertos en la conquista y científicos del amor te traen las 4 posibles razones por las que sigues más virgen que el aceite de oliva y no dejarás descendencia en este mundo.

  • El síndrome del ego. Si crees que el mundo entero te está esperando para caerte de rodillas a suplicar tu atención, amigo, te has convertido en el centro de tu propio universo… y eso, francamente, es tan aburrido como una película de bajo presupuesto. La realidad es que las morras quieren a alguien humilde y carismático, no a un dios autoproclamado como el más chingón. Aunque la verdad ser el más chingón en algo ayuda mucho, así que chíngale para que tengas qué presumir.

  • El look de pordiosero. Sí, sabemos que la vida a veces es dura y que ahorrar en champú parece un plan de ahorro digno de un premio, pero si tu olor a «prieto y jodido» está causando que las moscas se refugien en la taza del retrete, es que tienes un serio problema. Así que, si hasta tu perro te rechaza y la colonia donde vives huele a porquería, quizás el secreto del amor sea lavarte allá: «donde las arañas hacen su nido».

  • Te da penita llegarle a la morrita que te gusta. Si cada vez que intentas ligar, las mujeres te miran como si fueras una ganga en liquidación de segunda mano, es probable que estés enviando señales equivocadas. ¿Será que te comunicas con el lenguaje de los pagafantas o simplemente te cuesta soltar el chip del buenaondita, pero sin compromiso? La mayoría de las veces, las indirectas no son suficientes para encender la chispa del romance; a veces hay que ser claro, sin temor a que te digan «no» en la cara.

  • La falta de autoestima. Si cada vez que sales a ligar te la pasas quejándote de que nadie te pela y de que todo te sale mal, ya estás poniendo la mano en la llaga de tu propio fracaso. El primer paso para cambiar es reconocer tus propios defectos, y no estarte lamentando a cada rato. Lo que, aparte, ni te hace más atractivo, te hace ver más como el protagonista de una telenovela de pura lloradera. Porque un hombre podrá ser un borracho, mujeriego y patán, pero jamás debe de sentirse avergonzado por su forma de ser y su físico. Se trata de ser hombres, no payasos.

Pues sí, nuestro querido e imberbe lector, si reconoces alguno de estos síntomas en tu vida, es hora de ponerse chingón. No se trata de transformarte en un macho alfa sin sensibilidad, sino de encontrar un equilibrio entre la confianza y la humildad. Revisa tu higiene, ajusta tus actitudes y, sobre todo, deja de andar con esas mamadas de perdedor. Recuerda: el amor no es un juego de azar, es un baile. Si sigues pisando el mismo paso en falso, las chicas no te verán como un bailarín, sino como el tipo que tropieza en cada compás. Así que, levanta la cabeza, arregla tu look y, por una vez, arriésgate a dar ese paso sin miedo a que te digan que no.

Acerca de Fede

Fede

Profesor en Escritura Creativa. Lingüista y estudioso de escrituras expandidas y poéticas experimentales.