«Ya decía yo algo me faltaba»: ¿Hace rato que no se manifiesta ese ‘macho’ que llevas dentro? Aquí tienes 5 consejos para elevar tus niveles de testosterona

¿Sientes que últimamente andas más tibio que un café de oficina? ¿Te emocionas más con una promo del súper que con un partido de la Champions? ¿Ya no gruñes cuando te sientas ni usas «bro» cada tres palabras? Tranquilo, no todo está perdido. Quizá solo necesitas un empujoncito para que ese macho interior que (se supone) llevas dentro despierte del coma y vuelva a reclamar su trono.

Los bajos niveles de testosterona son la pandemia de los machos en la actualidad. Por eso, nuestro valiente equipo de especialistas y científicos en el arte de ser el ‘macho alfa’ de sus respectivos territorios, te traemos cinco consejos infalibles para elevar tu testosterona y recuperar esa hombría que te abandonó desde que empezaste a tomar matcha, ver la novela de las 9 y a repetir la palabra «sororidad».

  • Levanta fierros, no excusas. Nada grita más «hombre» que cargar peso hasta que los brazos te tiemblen como si estuvieras abriendo la cajuela de un Chevy del 98. Deja de hacer yoga con música de ballenas y métete al gym a levantar más hierro que albañil en quincena. Recuerda, si no sudas como si te estuvieras echando una carne asada en el desierto, lo estás haciendo mal.

Eso sí, ten cuidado. Si después de dos semanas sigues igual de flaco, pero con la autoestima de un influencer de criptos, es momento de aceptar que el gym es una trampa capitalista y que mejor sigas usando sudaderas flojas.

  • Come carne roja como el cavernícola que eres. Los estudios dicen que una buena dosis de proteína ayuda a aumentar la testosterona. Y como aquí no estamos para cuestionar la ciencia (a menos que salgan con alguna mamada), tu dieta debería incluir más carne roja que el plato de un argentino (en tiempos mejores, porque ahorita se los sigue cargando la verga). Pero sé hombre: nada de pedirla «término medio», aquí se come cruda o nada. Si te la sirven con verduritas, denúncialo como agresión a tu masculinidad.

  • Dile adiós a los tragos ‘fresitas’. No es por juzgar, pero si te ven con un mojito de maracuyá en la mano, automáticamente te bajan 30 puntos de hombría. La testosterona se alimenta de tragos que arden, raspan y te hacen cuestionar tus decisiones de vida. Si un whisky a las rocas no te quita el hipo ni te hace soltar una lágrima, no es lo suficientemente fuerte. Lo malo es que te emociones de más y termines bebiendo como macho de cantina, quedando más desmayado que tu dignidad después de textearle a tu ex.

  • Ve menos comedias románticas y más películas de vatos sudorosos. Si últimamente te has echado más pelis de amor que tu prima puberta, ya sabemos por qué tu testosterona anda en huelga. ¿Dónde quedó ese hombre que veía cintas de madrazos y morras buenas? Renta cualquier cosa donde aparezcan Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger o Vin Diesel y deja que el sonido de explosiones y frases que cualquier macho diría hagan su trabajo.

  • Duerme como oso en invierno (y no en cama de princesa). Si te la pasas trasnochando viendo TikToks o discutiendo en foros sobre si Messi es mejor que Cristiano, estás saboteando tu virilidad. Dormir bien es clave para que tu cuerpo produzca testosterona, así que deja el teléfono y duerme como dios manda. Y recuerda: nada de cobijas rosas ni almohadas suaves. Aquí se duerme con colcha San Marcos de tigre y en un colchón tan duro que parece una banqueta.

Si sientes que la testosterona te abandonó hace tiempo, no todo está perdido. Aplica estos consejos y pronto estarás de vuelta en modo macho alfa, pecho peludo, lomo plateado. Y si después de todo esto sigues sin sentirte más hombre, pues ya ni modo, amigo. Acepta tu destino y ármate una buena playlist de Taylor Swift, pero abuchéala cuando salga en la pantalla durante el Super Bowl.

Acerca de Fede

Fede

Profesor en Escritura Creativa. Lingüista y estudioso de escrituras expandidas y poéticas experimentales.