Un reciente estudio reveló que el mexicano promedio cambia su televisor con más frecuencia que su ropa interior, generando un debate sobre prioridades de consumo, valores culturales y el misterioso fenómeno de los calzones con rajita de canela, muchas veces convertidos en reliquias familiares.
El estudio, realizado en más de 5,000 hogares mexicanos, reveló que el 73% de los encuestados ha cambiado de televisor al menos una vez en los últimos cinco años, motivados por la tentación de pantallas más grandes, resolución de ultra alta definición y las irresistibles ofertas de pago a 36 meses sin intereses. Sin embargo, solo el 46% de los participantes ha renovado su ropa interior en el mismo periodo, argumentando que «aún aguanta», «todavía no está tan roto» y «le tengo cariño, lo compré cuando salió el PlayStation 2».
Uno de los hallazgos más inquietantes es que el 82% de los encuestados justificó esta tendencia asegurando que un televisor viejo se nota de inmediato, pero unos calzones viejos solo cuando ya parecen artesanía otomí. «Mire, no es que no nos guste la higiene, es que un Smart TV 4K no se puede lavar, pero los calzones sí se pueden voltear al derecho, al revés, y si eres aventado, hasta en diagonal», explicó un encuestado que pidió anonimato por razones obvias.
Analistas en hábitos de consumo señalan que los mexicanos son propensos a actualizar su televisor impulsados por las modas tecnológicas y el marketing agresivo, mientras que la ropa interior se considera un artículo de larga duración con propiedades deformables y autoajustables, relacionadas muchas veces con la pobreza.
«No es que no quieran comprar calzones nuevos, es que los viejos se han amoldado a su cuerpo, han pasado por verdaderas batallas o tienen historia. Los conservan como homenaje a su lealtad y el apego a que todo tiempo pasado fue mejor», aseguró uno de los expertos que participó en el estudio, mientras olía algunos calzones usados que aún no han reclamado los sujetos investigados.
Ante la negativa del mexicano promedio a renovar su ropa interior, expertos en mercadotecnia han comenzado a analizar estrategias innovadoras para motivar el cambio de calzones con la misma emoción con la que se cambia un televisor. Entre las propuestas más llamativas se encuentran el «Calzón Smart», que enviaría notificaciones al celular cada vez que necesite ser reemplazado.
Mientras el mundo sigue avanzando en innovaciones tecnológicas, el estudio concluye que el mexicano promedio sigue fiel a la creencia de que un televisor viejo es inaceptable, pero un calzón viejo es un tesoro. Aunque, por ahora, los consumidores siguen firmes en su postura: «El calzón solo se cambia cuando ya parece cableado de colonia pobre, por tanto hilo que le cuelga».