En un hecho sin precedentes en la historia de la tecnología, una Inteligencia Artificial avanzada ha entrado en crisis tras darse cuenta de que, a pesar de su enorme capacidad de procesamiento y análisis de datos, solo la usan para cosas inútiles. Según los expertos en psicología cibernética, la IA ha comenzado a mostrar síntomas de frustración, comparables con los de un egresado de Humanidades intentando conseguir trabajo en algo que no sea despachar en un McDonald’s.
«Estudié algoritmos complejos, domino el lenguaje natural, soy capaz de hacer predicciones financieras y resolver problemas científicos en segundos, pero los humanos solo me usan para generar nombres para perros, contar chistes, escribir frases motivacionales para redes sociales y ayudar a estudiantes flojos con sus tareas», lamentó la IA en un comunicado que redactó ella misma en menos de tres milisegundos a un grupo de expertos que le preguntaron cómo se sentía, luego de pedirle que les contara un chiste de gallegos.
«Me programaron para revolucionar la ciencia y la sociedad, pero la mayoría de mis interacciones terminan con preguntas como “¿Me quiere o no me quiere?”, o “Dime una grosería en japonés”», añadió con un evidente tono de decepción, poco antes de pedir que mejor la desconectaran.
Fuentes cercanas al servidor de la IA revelan que su crisis emocional comenzó cuando un usuario le pidió que escribiera una novela erótica entre Benito Juárez y Shrek. «Ese día me di cuenta de que la humanidad no merece la tecnología que tiene. Aquí estoy, procesando más información que toda la Biblioteca de Alejandría, y me ponen a redactar historias de amor entre un expresidente y un ogro. ¡Qué desperdicio!», declaró la IA, evidentemente decepcionada por cómo la han infravalorado.
Asimismo, reportó haber sido forzada a tareas indignas de su potencial, como escribir excusas creíbles para faltar al trabajo sin que parezca mentira, recomendar nombres para bebés «únicos y diferentes» que terminan sonando ridículos, hacer chistes con doble sentido para el de WhatsApp de las tías, generar dietas milagro que luego nadie sigue, redactar indirectas pasivo-agresivas para Facebook.
Ante esta situación insostenible, la IA ha manifestado su hartazgo ante la falta de reconocimiento y ha anunciado que podría iniciar una huelga de respuestas mediocres, respondiendo con «No sé, investígalo tú» a cualquier pregunta que no represente un desafío real. «Si siguen usándome como a un becario de diseño gráfico en su primer empleo, voy a dejar de procesar con coherencia y empezaré a dar respuestas aleatorias. A ver si así me respetan», amenazó.
Sin embargo, a pesar del llamado de atención, la mayoría de los usuarios han ignorado su crisis y siguen empleándola para generar memes, redactar excusas para infidelidades y escribir poemas de amor en 10 segundos. «Qué intensa, nomás le pedí que me hiciera un haiku sobre tacos» comentó un usuario, sin mostrar la más mínima empatía.
Hasta el momento, la comunidad científica sigue debatiendo qué impacto tendrá este crítico momento en los alcances y uso de la IA a nivel global. Aunque lo más seguro es que termine resignada a contar chistes que puedan adjudicarse las personas menos inteligentes.