Un cura en Gerona, España, se ganó la canasta navideña que sorteó un prostíbulo local entre sus clientes… dividiendo opiniones entre los que sospechan que el padrecito en realidad es padrote, y los que piensan que el sacerdote simplemente es cerdote.
El párroco, conocido en su comunidad como don Nemesio, admitió que sí visitó el local, y sí, coincidió con que ese día era la posada y las muchachas traían gorrito de Santa y cola de diabla. Pero quiso dejar muy claro que no estaba ahí por placer, sino por requerimiento de “La Madame”, quien recientemente había dado a luz y le pidió de favor que acudiera a bautizar a su hijo ahí mismo. Aunque don Nemesio parece alguien decente y su versión suena convincente, algunos escépticos sostienen que eso de que fue a bautizar a un recién nacido es solo otra manera de decir que fue “a ponerle Jorge al niño”.







