Una mujer brasileña dio a luz a un par de Pinochitos: dos gemelos hechos de diferentes palos. Este fenómeno solo puede ocurrir si se practica el llamado “batimiento de atole”, es decir, si dos espermatozoides de diferentes hombres fertilizan dos óvulos en pocas horas… o como lo conoce la morrita tímida de la oficina: un fin de semana tranqui.
La madre se dijo atónita cuando recibió los resultados de la prueba de paternidad, pues parecía haber olvidado por completo que había tenido relaciones sexuales con otro hombre el mismo día en el que quedó embarazada. Una vez que los médicos le explicaron que se trataba de una “superfecundación heteropaternal”, no le quedó de otra más que llamar a los involucrados y avisarles que, de ahora en adelante, tendrán que acostumbrarse a ser una extraña mezcla entre papá y cuyeyo al mismo tiempo.







