Restaurante en Guanajuato discrimina abiertamente a influencers. En pleno siglo 21, cuando ya existen establecimientos “pet friendly”, e incluso hasta “priet friendly”, este negocio presumió su intolerancia colocando un letrero en el que prohíbe la entrada a creadores de contenido.
Esto por una aparente preferencia hacia el dinero real y una protesta contra métodos de pago alternativos, como las historias de Instagram, los Reels 100% orgánicos, o las menciones espontáneas de gran alcance respaldadas con engagement. El dueño del restaurante quiso dejar claro que no tiene nada en contra de los influencers. Incluso comentó que tiene muchos amigos que se dedican a las redes y está de acuerdo con que se casen, y hasta los considera personas. Lo que reprueba es que usen su establecimiento como set de grabación afectando la experiencia de otros clientes… en especial los de oído sensible que podrían aturdirse con sus nada discretos rugidos de tripa.







