Dejar los vicios en enero es una pésima decisión, advierten expertos. Esto se debe a la falsa idea impulsada por nutriólogos y dueños de gimnasios de que el inicio del año es el mejor momento para mejorar hábitos… lo que generalmente solo crea una falsa motivación y un efecto rebote que te hace llegar a febrero con unas incontrolables ganas de preocupar a tu familia.
La evidencia apunta a que quienes practican el “enero sin alcohol”, quizás pretendan ser personas renovadas que ya no son esclavos del placer, pero sucumbirán ante la sed de la peligrosa con cualquier pequeño detonante: ya sea un drama personal, la pesadumbre existencial, o que alguien ponga una rola de Chalino Sánchez.
Ni modo que escuchen las Nieves de Enero sobrios…







