Pocos saben que el Vaticano tiene su propia selección de futbol, comúnmente apodada como “Los Bichos” porque todos sus jugadores son Cristianos. Históricamente solo han tenido partidos de exhibición contra clubs amateurs o equipos de otras religiones, como cuando le ganaron 13-0 a los budistas porque el portero estaba sentado en flor de loto.
Pero ahora que el siguiente Mundial tendrá 64 selecciones, a la Santa Sede le dieron ganas de levantar una copa sin vino de consagrar y ya considera la opción de afiliarse a la FIFA. No sería ninguna sorpresa que en el 2030 el mundo entero se maraville con el “jogo bendito”, ni que demuestren que la fe mueve montañas y marcadores. Después de todo, el espíritu santo jugará a su favor. Meterán muchos goles de palomita.







