Sabemos que pasas más tiempo en la oficina que en tu casa, y entre juntas eternas, café requemado y el Excel que no has terminado para tu jefe, el amor en el trabajo puede parecer una misión imposible. Eso sin contar que eres prieto y parece que naciste sin ninguna gracia. Pero no te preocupes, nuevamente, el equipo de expertos en las artes amatorias de EAD, y uno que otro aprendiz de seductor, te traemos las 5 estrategias definitivas para que al fin alguien en la oficina te haga más caso que el de sistemas cuando le dices que «ya reiniciaste la compu y sigue sin jalar».
Eso sí, sin picar costillas, sin ser el asco de Recursos Humanos y, sobre todo, sin acabar con una demanda por acoso. Porque una cosa es coquetear y otra muy distinta es que tu crush termine bloqueándote hasta en el correo institucional. Así que ponte cómodo, toma nota y alístate para ser el nuevo macho alfa de tu club de Godínez de la oficina.
- Domina el «flirteo sutil» (o sea, aprende a coquetear sin que parezcas vendedor de seguros). Lo primero que tienes que hacer es perfeccionar el arte de ser interesante sin verte desesperado. Nada de entrar con un «¿qué onda, guapa? ¿Te dolió cuando caíste del cielo?», junto a la máquina de café, porque eso no te va a conseguir amor, solo incomodidad y un café caliente en la cara.
En vez de eso, trabaja en la mirada. Un guiño sutil, un levantamiento de ceja con actitud misteriosa (sin parecer que te dio un tic) y una sonrisa ligera pueden hacer la diferencia. Solo cuida que en tu intento de ser «elocuente» no termines balbuceando como si quisieras hablarle a la morrita que te gusta en klingon.
- Usa el «efecto post-it»: deja pistas, pero no seas intenso. Las indirectas sutiles son tu mejor arma. Un comentario casual sobre sus gustos, un chiste compartido en el grupo de WhatsApp de la oficina o un simple «yo también amo ese café, aunque me hace ver luces de colores» pueden abrir la puerta a una conversación sin que parezcas vendedor de Herbalife.
Si ves que responde con entusiasmo, sigue la corriente, pero sin convertir cada plática en una declaración de amor. Solo cuida que no termine viéndote como su mejor amiga de la oficina y termines en la friendzone más profunda que el buzón de quejas de la empresa.
- Sé el héroe de la oficina (pero sin exagerar). Nada enamora más que una persona resolutiva y con buen sentido del humor. Recuerda, «donde entra la risa, entra la longaniza». Ayuda con algo sin esperar recompensa, ríete de las tragedias del día a día (como el correo de «favor de atender con urgencia») y, sobre todo, sé alguien con quien da gusto compartir el estrés laboral.
Si logras salvar a alguien de una junta innecesaria o encuentras la manera de salir temprano, créeme, te van a ver con otros ojos. Pero tampoco te vuelvas tan útil y buenaondita que te busque solo para pedirte favores para su novio.
- Conviértete en el maestro de los memes corporativos. Nada une más que el sufrimiento compartido. Si tienes la habilidad de convertir cualquier desastre de la oficina en un meme, ya llevas media batalla ganada. Un buen sticker en el momento adecuado puede ser más efectivo que cualquier piropo barato.
Si logras que tu crush te mande memes de regreso, ya tienes pie y medio dentro de su lista de contactos importantes. Solo cuida que no te tomen como el payaso del grupo, pero nunca como una opción romántica.
- Aprende a retirarte con dignidad. Este es el más importante de todos. Si notas que el interés no es mutuo, mejor dale carpetazo y sigue con tu vida, juega en tu liga. Nada más triste que alguien que insiste cuando la otra persona claramente no está en la misma sintonía.
Eso sí, no hagas dramas, no pongas caras de cachorro abandonado en la sala de juntas y, sobre todo, no te conviertas en el personaje del que todo mundo habla por no saber aceptar un no. Eso evitará que termines como el ejemplo en la próxima capacitación sobre «Acoso Laboral»
Ligar en la oficina puede ser un campo minado, pero si lo haces bien, podrías encontrar alguien con quien compartir la miseria de los lunes y la felicidad de salir temprano los viernes. Solo recuerda: sé sutil, sé gracioso, pero, sobre todo, sé tú. No temas ir tras lo que amas, no temas lanzarte por el amor de tu vida hasta arrebatarla de las manos muertas de tus rivales. No importa si tu esposa está o no de acuerdo, pillín. Ama y déjate amar.