«De puro hacer ayuno intermitente»: Indigente en Puebla sorprende a todos por estar mamadísimo

Mientras que tu compa el “gymbro”, ese que nomás está marcado por la vacuna de la tuberculosis, se desvive yendo al gimnasio a diario, carga con su tupper de pechuga con arroz a todas partes, y toma suplementos que nada más le sacan granos, un indigente en Puebla ha causado furor en redes sociales por su físico escultural y por lucir una masa muscular que nadie esperaría de alguien cuya dosis diaria de proteína depende principalmente de cuánta carnita le dejó otra persona a su pollo asado.

Más allá de los comentarios lascivos que no pueden faltar de algunas señoras marranas románticas, como «una bañadita y va para mi casa», o «me quiero coger a ese vago, está bien mamado», la mayoría de las personas estaban bastante intrigadas porque, desde el punto de vista nutrimental, no tiene sentido que una persona en situación de calle tenga un físico tan atlético.

Como vemos en el video, este supuesto indigente pareciera más bien una especie de superhumano que se acaba de escapar de un laboratorio y está bastante confundido. Muchos aseguran que no debería de sorprendernos que esté marcado hasta de la entrepierna, pues la vida de un indigente no es tan distinta a un entrenamiento de CrossFit: mueven llantas, jalan cuerdas, tienen que dar de brincos para huir del peligro, y, en general, su condición de nómadas los aleja de todos los estragos que trae consigo el sedentarismo.

Además, se dice que los homeless siempre hacen ayuno intermitente, o como ellos lo llaman, comer normal, lo que los puede hacer quemar grasa y conservar su músculo, pero esta teoría no dejó muy conforme a la mayoría de las personas, pues en ese caso hubiera un elenco digno de Solo para mujeres debajo de todos los puentes.

Aunque no faltaron quienes afirmaron conocer la identidad de dicho sujeto, o esos que sacan una alerta AMBER de Wisconsin del año 2003 diciendo que «coincide con el perfil», nadie supo confirmar quién es, a dónde va, ni por qué está tan mamado.

Para despejar dudas, el equipo de EAD se vio en la penosa necesidad de visitar Puebla para entrevistar al vagabundo fitness, quien nos regaló una inesperada respuesta: «Ja ja ja, cuál vagabundo, viejo, solo soy un entrenador del Smart Fit promedio en su día de descanso», comentó un tanto indignado cuando le insinuamos que vivía en la calle.

Nos regaló una rutina a cada uno de los presentes, se vienen cositas.

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