Un influencer fitness de 22 años, ha logrado un hito sin precedentes en la historia del entrenamiento físico. Sin tocar una sola pesa, sin subirse a ninguna caminadora y sin siquiera levantar una mancuerna para la foto, el joven influencer ha desarrollado una musculatura de impacto simplemente tomándose selfies en el gimnasio durante tres años seguidos. «Yo nomás venía a documentar mi progreso, pero resulta que el progreso fue la foto, paps», declaró el joven, mientras flexionaba su brazo derecho, el cual, de tanto sostener su celular en ángulos estratégicos, ahora posee la definición de un fisicoculturista nivel Mr. Olympia, en sus inicios y sin tanto aceite.
Según testimonios de entrenadores del gimnasio Titanes Pro Gym, el influencer fue visto por primera vez en el establecimiento hace aproximadamente tres años. Llegó con una membresía premium y un outfit completo de gimnasio, pero jamás tocó una máquina. En su lugar, comenzó una rigurosa rutina de fotos, con descansos estratégicos entre cada toma para cambiar de filtro. «Al principio pensé que solo estaba buscando su mejor ángulo, pero con el tiempo noté que se la pasaba más tiempo viendo su reflejo que los espejos del gym», confesó un entrenador, mientras se dedicaba a su especialidad: no hacer nada más que verle los traseros a las usuarias.
Fuentes cercanas confirman que el influencer se volvió experto en la técnica de «agarre de tríceps para marcar venas», «pose de descanso de dos horas» y en «sumir la panza para engañar al algoritmo». Sin embargo, lo más sorprendente es que, de alguna manera, su cuerpo sí empezó a desarrollar músculo.
«Yo no sé qué pasó, pero de repente el brazo con el que agarraba el celular empezó a crecer, luego los hombros, luego el trapecio, y ahora tengo un gramo de masa muscular a diferencia de hace tres años», explicó, mientras ajustaba el brillo de su selfie número 1,002,345.
Por su parte, entrenadores profesionales han mostrado escepticismo ante el hallazgo. «Si esto es cierto, entonces toda la gente que toma fotos en el baño debería tener un six-pack sin hacer abdominales», declaró un nutriólogo deportivo antes de ser cancelado en redes por decir la verdad. El éxito del influencer ha inspirado a muchos jóvenes que, hasta ahora, pensaban que ir al gimnasio implicaba esfuerzo físico real. Ante la creciente demanda, varios gimnasios han anunciado la implementación de un área especial con iluminación perfecta, espejos inteligentes con Photoshop integrado y soportes ergonómicos para celulares.
«Nuestros clientes ya no tendrán que perder tiempo cargando pesas. Ahora podrán optimizar su rendimiento simplemente perfeccionando la pose de “descanso casual, pero mamado”», anunció el CEO de Gold Flex Gym. Incluso se rumorea que las marcas deportivas están desarrollando pesas de mentira, que solo servirán para la foto, pero no pesan nada, para que la gente pueda seguir tomándose selfies sin el molesto inconveniente de hacer ejercicio.
Por su parte, el influencer ha anunciado que abrirá su propio programa de entrenamiento, donde enseñará las poses correctas para engañar al algoritmo de Instagram y generar crecimiento muscular sin sudar una sola gota. «No me queda duda de que el gym es 10% esfuerzo y 90% verse bien en la foto», concluyó, mientras subía su última historia con la frase motivacional: «Sin esfuerzo no hay selfie mamalona».