«De repente me di cuenta de que la vida no vale nada»: Usuario de aplicación confiesa crisis existencial luego de que conductora se pasó tres altos

Lo que parecía un viaje rutinario de plataforma terminó en una profunda reflexión sobre la fugacidad de la existencia y la inevitabilidad del destino. Mauricio Gutiérrez, usuario habitual de aplicaciones de transporte, confesó que experimentó una crisis existencial luego de abordar un vehículo conducido por una mujer que, en menos de 10 minutos, se pasó tres altos, ignoró un semáforo en rojo y se burló de la muerte con un par de rebases temerarios dignos de una película de acción.

«Al principio pensé que era un error, pero cuando vi que el velocímetro superaba los límites de la física y que la señora gritaba ‘¡Ánimo, papito, que el miedo no anda en Uber!’, entendí que estaba en manos de Dios, o de quien quiera que esté a cargo de esto», relató Mauricio con la mirada perdida y un tic nervioso en el ojo izquierdo.

Según manifestó, el joven entró en un estado de shock filosófico cuando, en una curva cerrada, la conductora le pidió que confiara en su instinto y en San Judas Tadeo, quien colgaba del retrovisor en compañía de un rosario que vibraba con cada maniobra mortal. Fue en ese preciso momento cuando Mauricio, licenciado en Finanzas y autoproclamado escéptico, experimentó una epifanía: «Toda mi vida creyendo que lo importante eran los bienes materiales, el éxito, la planificación a futuro… y aquí estoy, aferrado a una manija de plástico barato mientras una desconocida decide si llego vivo o si me convierto en tendencia».

Al concluir el viaje, milagrosamente sin accidentes pero con un par de insultos de otros conductores, Mauricio descendió del vehículo en completo silencio, se arrodilló en la banqueta y miró al cielo en busca de respuestas. Su fe en la humanidad había quedado devastada, su perspectiva de la vida, reconfigurada, y su necesidad de un cambio de ropa interior, garantizada.

Cuestionada sobre su estilo de conducción, la mujer, identificada como Guadalupe Hernández, justificó sus acciones con una lógica irrefutable: «Mire, joven, si manejo normal, los clientes me dan tres estrellas porque ‘llegué tarde’ o porque ‘no traigo agüita’. Pero si meto nitro en cada vuelta y les hago sentir que en cualquier momento pueden conocer a San Pedro, me dejan propina. ¿Usted qué haría en mi lugar?».

Después del traumático suceso, Mauricio ha optado por renunciar a su trabajo, vender sus pertenencias materiales y emprender un viaje espiritual en busca de respuestas. Actualmente, se encuentra en un retiro en los cerros de Tepoztlán, convencido de que la vida es solo un suspiro, un semáforo en rojo que alguien ignorará tarde o temprano.

«Antes me preocupaba por la inflación, la política y las criptomonedas, pero ahora entiendo que la verdadera pregunta de la vida es: ‘¿Llegaré vivo?’», reflexiona Mauricio, quien ahora solo camina a pie y ha aprendido a confiar más en el destino, y evitar a toda costa las aplicaciones de transporte y las mujeres al volante.

Acerca de Fede

Fede

Profesor en Escritura Creativa. Lingüista y estudioso de escrituras expandidas y poéticas experimentales.