En un acontecimiento pocas veces visto, un hombre de mediana edad recobró su fe en Dios, luego de darse cuenta de que no podría pagar las deudas que adquirió durante el Buen Fin del año pasado y Navidad. Debido a la famosa «cuesta de enero», el también padre de familia cayó en la cuenta de que, por sí mismo, no alcanzaría a saldar los adeudos de tarjetas y créditos en establecimientos, por lo que optó por pedirle ayuda a Dios, dado que familiares y amigos se negaron a apoyarlo en su difícil situación.
Juanito Pérez, como le dicen en su barrio, es un padre de familia amoroso que quiso darle lo mejor a los suyos en los últimos meses del año pasado, pero excedió sus posibilidades de pago sacando a crédito una gran cantidad de regalos, pensando que este año las cosas irían bien. Sin embargo, el recorte de personal de la empresa donde trabajaba, la cuesta de enero y los altos intereses de sus créditos lo llevaron a una situación insostenible, por lo que no le quedó más remedio que volver a su fe, por lo que ahora se la vive en el templo, pidiendo la ayuda de Dios.
El párroco de la colonia ha expresado que esto se podría considerar un milagro divino, ya que los caminos de Dios son misteriosos y uno nunca sabe cómo hará para que todas las ovejas vuelvan a su redil. Inclusive, hizo un llamado para que todos los deudores se acerquen a Dios, solo no deben olvidar que nada es gratis y deben dejar algo en la alcancía del templo, con el fin de ver resultados a sus oraciones más rápidamente.
«Ahora que he recuperado la fe, espero que Dios se apiade de mí y de mi familia, para que podamos salir de esta y, sobre todo, ya no tenga que venir a escuchar misa o rezar diario», nos compartió Juanito, mientras hacia fila para confesar que se había robado las limosnas del día anterior.
Por su parte, la iglesia católica emitió un comunicado para solicitar que, quienes se encuentren en una situación similar, hagan el esfuerzo por volver a Dios, siempre y cuando, no sea para robarse las limosnas de los templos, a menos que se quieran pudrir en el infierno.






