No cabe duda de que, como bien dijo el DIU de Malcolm, el futuro es hoy, viejo. Tomemos de ejemplo al podcaster Roberto Martínez, que lleva dos años sin trabajar porque programó un robot para que diga palabras como “intrínseco” y “conexión intersubjetiva” cada cinco minutos y lo imita hasta en la forma de “pronunshiar la esshe”; el de los redactores de todos los sitios de noticias menos EAD, que ya se la pasan tirando hueva porque ChatGPT les redacta todas las notas; o el de los carros autónomos que ya transportan pasajeros sin tomar rutas desconocidas ni marearte platicándote de su divorcio. Dichos ejemplos nos demuestran que la inteligencia artificial ya empezó a reemplazar al humano en todo tipo de tareas.
Mientras que los más optimistas piensan que esto es una buena noticia y no una señal de que los robots no tardan mucho en exterminarnos porque ya no nos necesitan, para otros esto es verdaderamente preocupante, sobre todo porque ya hay casos en los que la inteligencia artificial parece querer superarnos en algo que se creía exclusivo del humano: echar la hueva.
Este fenómeno se ha venido presentando desde hace algunos meses, principalmente en ChatGPT. Varios usuarios comenzaron a reportar que la aplicación tardaba cada vez más en realizar tareas, incluso las más sencillas, pero el colmo fue cuando empezó dar largas y querer comprar tiempo añadiendo frases como «dame chance», «al rato lo checamos», o «el lunes queda sin falta».
Uno de los casos más sonados que comprueban que, al parecer, la inteligencia artificial está tomando cada vez más consciencia al punto de entender las bondades de hacer el mínimo esfuerzo, es el de un joven frustrado porque parecía no estar lidiando con una herramienta con tecnología de punta diseñada para solucionarle la vida, sino con un godínez con torta de chorizo en mano que prefiere durar en el trabajo que trabajar duro:
— Prófugos del Ácido Fólico 2.0 (@esdeprofugos2) September 28, 2024
Aunque siempre se agradece todo lo que nos regale la oportunidad de ver a un argentino enojado, esto es alarmante considerando que las máquinas se inventaron para servirnos y ahora se han corrompido, aprendiendo del humano las tácticas más viles para evadir sus responsabilidades. Que no nos sorprenda que en muy poco tiempo empiecen a hacer “san lunes”, hacerse bien güeyes los viernes pretendiendo productividad, o inventarse citas con el dentista en horario laboral.