El famoso exbasquetbolista Shaquille O’Neal, conocido por su gran corazón y aún más grandes pies, sorprendió a los habitantes de Ecatepec con una generosa entrega de tenis a niños de escasos recursos. Durante el evento de promoción, Shaq, como le conocen sus seguidores, hizo gala de su conocimiento de la cultura mexicana y comentó que prefería «regalarlos antes de que se los pidieran prestados para siempre».
«De eso a que me los robaran, prefiero lo primero, no sé como pueden vivir aquí y mira que yo crecí en las calles», confesó Shaq, que no perdió la oportunidad de bromear acerca de los mitos y leyendas que rodean la seguridad en ciertas zonas del Estado de México. «Es que en Ecatepec me dijeron que hay un talento para hacer desaparecer las cosas, y yo prefiero que mis tenis desaparezcan por buenas razones, como en los pies de estos niños, aunque sabemos que muchos de ellos, se terminarán convirtiendo en maleantes», añadió, con esa sonrisa de «soy 2 metros más alto que tú, pero tengo buen humor» que lo caracteriza.
O’Neal llegó al municipio mexiquense como parte de una gira de apoyo a comunidades vulnerables. En su visita, más que destacar por su estatura de 2.16 metros, llamó la atención por los enormes pares de tenis que cargaba bajo el brazo. Al ver las reacciones de los niños, que estaban tan maravillados con los zapatos como si fueran de otro planeta (o al menos de otra talla), Shaq decidió compartir su historia personal.
«Cuando era niño, ni mis papás ni yo podíamos permitirnos unos tenis caros, así que entiendo lo que es querer algo bueno para tus pies», dijo el cuatro veces campeón de la NBA. «Claro, en mi caso era difícil, porque conseguir algo de mi talla era como buscar una aguja en un pajar… o en este caso, un zapato 22 en Ecatepec», bromeó mientras los chicos intentaban medir sus pequeños pies con los suyos.
Por supuesto, la visita no fue solo risas y anécdotas. Los pares de tenis talla 22 de Shaq, que bien podrían usarse como almacén de víveres o para cargar las compras del mercado, pronto se convirtieron en objeto de deseo entre los jóvenes del municipio. Mientras algunos niños los usaban como canoas improvisadas en los charcos, otros se los colgaban del cuello, pues calzarlos resultaba una misión imposible. «La verdad, con estos tenis podría dormir aquí adentro si hiciera frío», bromeó uno de los chicos mientras posaba con una de las zapatillas que le llegaba hasta la rodilla.