Por: Becario EAD.
No somos máquinas, pero nada humano nos es ajeno y a veces el amor se asoma, como una caguama en esta ley seca llamada vida, en forma de una, tres o seis noviecitas a quienes les deslumbra tu panza chelera, tu lengua mecánica o cómo les echas al piropo y te inventas aventuras que nunca pasaron.
Lo malo es que ese deporte es de alto riesgo, sobre todo cuando ya te enganchaste en matrimonio con esa munier que te lava la espaldita donde no te alcanzas, te lleva tu chelita mientras ves la Champions y te deja salir de los domingos con el compadre, pero que también te zumba tus guamazos y te trae bien checadito o se enmula si no te acuerdas de esas fechas que ella sola se inventa. En fin, tu señora, tu catedral, la mera mera de la quincena, pues.
Ella misma, con espíritu de neni judicial y desconfiada por naturaleza, alguna vez te va a cachar en la movida y, cuando eso pase, debes estar preparado. Aquí te decimos qué puedes hacer para que no te toque mimir un mes en el sillón o le tengas que decir al compadre que otra vez te haga canchita y luego quiera güiriguar el secreto en la montaña.
1.
Niégalo todo. Como nos han enseñado los Hermanos de Leche, Adrián Marcelo e Iván Fematt «La Mole», así te hayan agarrado con el deste dentro de la desta, haya video o te diga que una amiga jura que te vio, niégalo, di que no eras tú, utiliza todos tus dotes histriónicos y convéncela de está loquita y se equivocó de pendejo.
2.
Hazte la víctima. Dile que la mujer con la que estás te tiene secuestrado, que te drogó y que no sabes cómo llegaste allí, ni por qué traes los calzones abajo y el pito parado. Hazle como cuando andas todo pedo o recién levantado y no sabes ni quién eres.
3.
Di que solo es un amigo trans. Confiésale que conoces a Juan desde la secundaria, que en esos tiempos dudaste de tu sexualidad y que hicieron cositas, y que solo lo estás apoyando con una terapia de compas. Si se pone terca, hazle ver que si es mujer con pene no cuenta, se va a sacar de onda, pero terminará pensando en el gran amigo que eres por semejante sacrificio.
Tons, ya te la sabes. Si vas a andar haciéndole al Kalimán, aplícate con estas estrategias. Si no, señal que eres un hombre de bien, así que compártela y repártela, ayuda a que otros señores románticos la libren cuando anden de traviesillos creyéndose las máquinas que ya no son.