Un estudiante de la Facultad de Ciencias Exactas logró aprobar el mítico y temido examen de matemáticas únicamente al mencionarle a su profesor una frase que resonará en los anales de la historia académica: «nada de esto lo vimos en clase». Tomás Turbado, estudiante del segundo año, entró al salón de exámenes con la misma ansiedad que el resto de sus compañeros. Sin embargo, al enfrentarse a las preguntas, rápidamente se dio cuenta de que las preguntas del examen no correspondía a los contenidos que él recordaba del curso.
En un acto de desesperación y genialidad combinadas, el estudiante se dirigió al profesor con la ingeniosa afirmación, por lo que el profesor decidió exentarlo de la aplicación y el estudiante consiguió, con ello, pasar la materia a la que solo asistió dos veces en el semestre.
Más tarde, el profesor, visiblemente consternado, no pudo más que admitir la verdad oculta tras décadas de enseñanza: «Tomás ha señalado lo obvio. Nada de esto lo vimos en clase, porque nunca tuvimos tiempo entre tanto papeleo, reuniones improductivas y platicarles sobre mi vida en las clases. Por ello, decidimos aprobarlo con honores. Al menos él fue el único que se dio cuenta de tal obviedad».
Las reacciones no se hicieron esperar. Compañeros de clase, en un acto de solidaridad académica, se congregaron para vitorear al joven Turbado como el nuevo héroe estudiantil. «Si al final todo se reduce a la suerte y a la capacidad de retener información inútil, entonces Tomás es nuestro Mesías», comentó una compañera matadita de la clase.
Mientras tanto, el responsable de la facultad comentó que se ha visto obligado a reconsiderar los métodos de evaluación y hasta de titulación, por lo que, a partir de ahora, la honestidad brutal será considerada como una manera válida para obtener el ansiado título. «Sabíamos que esto llegaría algún día, solo que no pensamos que tan pronto», agregó la autoridad.
Con esta situación, el mundo académico tiembla ante la posibilidad de una revolución estudiantil basada en la lógica más simple y demoledora, los estudiantes, inspirados en Tomás Turbado, se preparan para el siguiente asalto en su interminable batalla contra el sistema educativo.






