Un horno crematorio se incendió mientras incineraban a una persona con sobrepeso. Esto se debe a que la obesidad puede causar accidentes térmicos, y también calóricos, que provocan que la maquinaria alcance temperaturas extremas… O, dicho de otra forma: entre más inflamado estés, más inflamable eres.
Este suceso obligó a la funeraria San Seacabó, en CDMX, a prohibir que personas con sobrepeso reciban el servicio de cremación… además de invitar a la población a “mejor quemar grasa en vida”. Muchos consideraron que se trató de una política discriminatoria, por lo que el director del negocio tuvo que aclarar que no se trata de gordofobia, sino de una medida de seguridad para cuidar la integridad de su personal. Para sonar más convincente, agregó que siempre ha sido de la idea de que «todos los cuerpos son hermosos». Una frase que esperemos no repita mientras está embalsamando difuntos.







