A Benito Juárez sí le afectaba el viento. Esto afirman diversos historiadores que concluyeron que la frase «le hace lo que el viento a Juárez» es imprecisa, explicando que el Benemérito de las Américas medía apenas poco más de un metro, lo que lo volvía extremadamente sensible a corrientes de aire, ventiladores e incluso hasta soplidos.
Lo de que era un llaverito no es ninguna noticia, después de todo se llama Benito y no Beno Juárez. Pero, aunque la frase hace alusión a que era imperturbable y estoico, saber que estaba a una pequeña brisa de salir volando como sombrilla mal instalada sin duda rompe la imagen imponente que muchos teníamos de él. Quién diría que el presidente que tuvo periquera presidencial en lugar de silla presidencial resultó ser bien fragilito.







