Joven descubre que su lenguaje de amor era cocharse a todas las amigas de su esposa

A las mujeres no las tienes contentas con nada. Así lo comprobó a la mala Esteban “N”, joven hermosillense que, tras la insistencia de su esposa de que se constelara, hiciera su carta astral y buscara en su interior cuál es su lenguaje del amor, accedió a esto último.

Para su sorpresa, el joven encontró en lo profundo de su alma que su lenguaje de amor consiste en compartir el dulce acto del amor con las amigas de su esposa, porque donde comen dos, comen tres o cuatro o, bien organizadas, hasta dieciséis.

Como era de esperarse, la esposa del iluminado no lo tomó a bien y, después de un brunch de chismecito donde les preguntó a sus amigas qué tal come turra su marido y comprobar que no era la única insatisfecha, decidió pedirle el divorcio, quitarle la mitad de sus cosas y empezar una nueva vida con su sensei de Reiki.


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