Un joven decidió que siempre no es poliamoroso justo un día antes de San Valentín… lo que probablemente sea una decisión madura y consciente que no tiene nada que ver con que iba a tener que comprar siete regalos. El ahora monógamo reunió a sus “vínculos afectivos” y dejó claro que les tiene un cariño especial, que incluso se llegó a encariñar con sus 14 suegros y que nunca pensó que cucharear entre ocho personas iba a ser tan rico, aunque pareciera fosa común. Pero concluyó que era momento de ponerle fin a esa etapa, anunciando que ahora iba a tener una pareja convencional que decidiría mediante una rifa con papelitos… cerrando con un “no son ustedes, soy yo”. A lo último dejó claro que no se iba a mudar porque quería una ruptura no tan brusca. Y seguir compartiendo la renta.







