En un insólito caso que conmocionó tanto a la comunidad terapéutica como al gremio veterinario, se ha revelado que Lucas, un perro de terapia entrenado para brindar apoyo emocional a personas con ansiedad, abandonó a su dueño para irse con un espécimen de su propio género. El trágico suceso ha dejado a su antiguo amo no solo con el corazón destrozado, sino con la ansiedad por los cielos y el colesterol por las nubes.
«Jamás imaginé que un perro pudiera hacerme ghosting», declaró el antiguo dueño de Lucas entre sollozos, mientras sostenía el chaleco terapéutico que alguna vez portó su fiel compañero. «Me llegué a decir a mí mismo que nunca me iba a dejar, que siempre iba a estar ahí para lamerme las lágrimas, pero no. En cuanto vio a esa golden retriever con Pedigree, se largó sin mirar atrás», relató, mientras revisaba compulsivamente el Instagram que con tanto cariño le había hecho a Lucas.
El caso de Lucas ha destapado un fenómeno inesperado conocido como el síndrome del «perrón infiel», que afecta principalmente a perros de terapia que, tras años de apego emocional a un solo dueño, terminan por perder el interés y buscar colas con alegres para divertirse.
«Esto es algo que nunca habíamos visto, pero probablemente se volverá más común porque ni para los perros es fácil seguirle el juego a las personas que dicen que todo les da ansiedad», explicó la Dra. Marcela Vázquez, experta en relaciones humano-caninas.
De acuerdo con la especialista, los perros de terapia están desarrollando patrones de apego evasivo, lo que podría indicar que, con el tiempo, terminan buscando compañía de su propia especie, de preferencia con una cola muy flexible. «Es que a los perros también les aburre escuchar siempre las mismas historias. Su dueño siempre se quejaba de su ex, de su jefe y de su mala suerte, y pues… Lucas simplemente decidió que ya había escuchado suficientes quejas por esta vida y la próxima», concluyó otro especialista.
Mientras tanto, el ansioso exdueño intenta reconstruir su vida asistiendo a sesiones de terapia (ahora sin perro). Además, trascendió que adoptó un pez beta emocional que sin duda batallará más para abandonarlo. «Si esto también falla, voy a probar con algo que no me abandone. Tal vez un cactus o una impresora, porque esas siempre fallan, pero nunca se van», declaró, mientras revisaba ofertas de plantas con descuento en Mercado Libre.