Si creías que no había peor regalo navideño que unos calcetines todos peluseados, es porque jamás habías escuchado del simulador de cólicos: un innovador aparato que una mujer le regaló a su pareja con el fin de «fortalecer la empatía en la relación»… como si el «pium pium, cólicos malos, dejen a mi pinshesha» no fuera suficiente apoyo moral.
La idea es que, con su regalo, el joven se vuelva más consciente sobre el dolor menstrual y lo incapacitante que puede llegar a ser. Algo que, a juzgar por su cara de decepción, no le entusiasmó mucho… sobre todo porque es un obsequio muy distinto a los lentes de realidad virtual que estaba esperando. Aunque la mujer explicó que los mejores regalos son los que crean conexión y son aprovechados por ambas partes, su discurso se sintió hipócrita considerando que ella lo obligó con mil indirectas a comprarle una secadora Dyson.
De haber sabido mejor le daba algo que también la hiciera empatizar con su sufrimiento, algo así como un «simulador de gripe masculina».







