El uso de fármacos para bajar de peso, como el Ozempic, el Wegovy o la Simifibra, podría ahorrar a las aerolíneas 580 millones de dólares al año. Según el análisis de Jefferies Research Services, si la población que viaja en avión se vuelve un 10% más liviana gracias a estos fármacos, habría un ahorro considerable en el consumo de combustible y un aumento en las ganancias del sector.
Tras este informe, ahora hay gente que teme que este enfoque capitalista y deshumanizador se traduzca en políticas gordofóbicas en las aerolíneas, que podrían ir desde obligar a pagar doble asiento o viajar sin equipaje a personas con sobrepeso, hasta negarles su porción de cacahuates.







