Quinceañera rechaza a su padrastro para irse a los brazos de su papá biológico

Qué difícil es ser padrastro. Ir de huevito kinder en huevito kinder, solo para darte cuenta de que el único huevo que verdaderamente importa es el que brinda información genética. Así lo descubrió un pobre hombre que gastó todos sus ahorros en una fiesta de quince años de su hijastra, o como ella lo conocía: «tú no eres mi papá, cuyeyo».

Luego de bailar un emotivo vals que muchos nombraron como «el baile del bailado», la jovencita corrió de forma emotiva a los brazos de su padre… dejando a su papá postizo como un simple impostor y a su papá biológico como un héroe que no había llegado porque esa ida por cigarros se demoró más de lo esperado.

Ninguna sorpresa. La sangre es como los cobradores de Coppel: siempre llama.


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