El exdirector de Pemex y uno de los juguetitos preferidos de AMLO para hacerse el que combate la corrupción, Emilio Lozoya Austin, salió este martes del Reclusorio Norte, luego de poco más de dos años preso por los casos de corrupción Odebrecht y Agronitrogenados. Lo anterior, gracias a que un Tribunal Colegiado le concedió un amparo que dejó sin efecto la prisión preventiva y porque al pobrecito no lo dejaron terminar de cenar su pato pekinés.
Lozoya abandonó el penal varonil muy tapadito para que no le fueran a decir de cosas sus detractores, pero seguramente iba con una sonrisa socarrona porque su proceso nada más no avanza y sabe que pronto pasará lo que ocurre cada fin de sexenio, saldrá libre en unos meses y nadie se acordará de sus travesuras.
«Todo chido en el reclusorio, me la pasé a toda madre, pero prefiero el pato como lo preparan en el Hunan y, además, seguido me agarraban mi Xbox. Espero que ahora pueda avanzar mi proceso para demostrar que soy tan honrado y honesto como nuestro mismísimo presidente. Por cierto, ¿el presidente no querrá que le haga un parillo con Pemex? Tengo experiencia», pudo o no decir Emilio Lozoya de camino a su casita, donde portará un brazalete para que no se les vaya lejitos, por lo que tendrá que pedir su pato por Uber Eats.
Por su parte, nuestro presidente, Andrés Manuel López Acusador, volvió a echársele encima al «podrido» Poder Judicial por, según dijo, servir a las oligarquías y dejar en libertad a todos los malandros que él, como el superhéroe que México necesita, ha capturado.






