Samuel García, gobernador electo de Nuevo León, precandidato único a la presidencia de México por Movimiento Ciudadano y proveedor especializado en facturas sin producto, presentó ciertos inconvenientes para llevar a cabo sus ocupaciones luego de una pifia jurídica que le evitaba cometer abuso de poder, delitos electorales y fraude fiscal de manera normal, como lo venía haciendo desde hace años sin que nadie lo molestara.
Para solucionar este imprevisto, Samuel García resolvió escribir una nueva constitución para Nuevo León que le permitiera modificar ciertos artículos y, así, estar habilitado para ser gobernador mientras luchaba por la presidencia de México, la adición de dos títulos a Tigres, la desregulación de venta de gasolina a domicilio y la concesión de Radio y Televisión del estado de Nuevo León a la cuenta de Instagram de su esposa, Mariana Rodríguez.
Pese que el proyecto lo inició a las seis de la tarde del último día del mes, no logró terminarlo y presentarlo antes de la medianoche ante los canales correspondientes; por lo que Samuel se quedó payaso, sin candidatura y, probablemente, sin poder gobernar su estado porque, al momento, sigue de licencia y bien atorado por el congreso local y por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
García culpó de su yerro al PRI y al PAN. Casi no culpó a otro partido contra el cuál también competiría por la silla.