En el cruel e impredecible mundo académico, donde las noches sin dormir y los litros de café son los protagonistas de la historia, sobre todo si eres de los que dejan todo hasta el final, sabemos que pasar las materias puede parecer una misión imposible digna de Yisus, pero no temas. Si eres de ese grupo de estudiantes que aún están rasguñando el 60 para no irse a extraordinario o a repetir, aquí te traemos cinco tips infalibles para ayudarte a librar el semestre para que no te castiguen en tu casa.
Nuestro equipo de expertos procrastinadores y en deber materias desde el 2003, se dieron a la tarea de investigar, entre los profesores, cuáles son los métodos que les mueven el tapete para dar su brazo a torcer y hacerle paro a estudiantes que de otra forma no la librarían cada semestre. Así que pon mucha atención, toma notas y rézale a Dios Padre, porque lo más seguro es que esto se te olvide, como se te olvidó todo lo que viste en el semestre en tus materias.
- Hazle ojitos al profesor. Nada dice «No me quiero ir, señor Stark» como una mirada seductora y una sonrisa encantadora. Si las ecuaciones diferenciales no son lo tuyo y las leyes de Newton te parecen más complicadas que tu ex, no te preocupes. Desarrolla tu mejor mirada coqueta y dedícate a enviarle esas señales no verbales al profe. Con un poco de suerte, tal vez te vea con otros ojos. Si no funciona, al menos habrás practicado para conseguir una pareja que te mantenga.
- Usa la tecnología a tu favor. La tecnología ha avanzado tanto que ya no hay excusas para no ser creativo. Olvídate de los métodos obsoletos como escribir fórmulas en la palma de la mano o esconder papeles en el baño. Lo de hoy es el la inteligencia artificial. Solo recuerda no hacer gestos demasiado obvios durante el examen. No queremos que el profesor piense que estás tratando de invocar a algún espíritu para que te ayude. Aunque, si logras hacerlo, también sería una victoria.
- Júntate con el matadito de la clase. Cada clase tiene su genio, ese ser que parece haber nacido con el libro de texto bajo el brazo o metido en la cola. Hazte amigo de él. No importa si tienes que soportar largas horas de conversación sobre la belleza de las ecuaciones cuadráticas o la filosofía detrás de la teoría cuántica. Si puedes convertirte en su sombra, habrás conseguido quién te ayude a aprobar.
- Sobornos perrones. Sí, suena sucio y deshonesto, pero ¿quién dijo que la vida académica era inocente? Un cartón de cervezas, una membresía a XVideos o incluso una entrada para el próximo concierto podrían abrirte las puertas para tener una chanza de evitar el extraordinario. Solo recuerda mantener la discreción. Inténtalo, insiste. Lo peor es que te diga que no y te repruebe, y reprobado ya estabas.
- Adopta la filosofía del «todo es relativo». Si todo lo demás falla, siempre puedes recurrir a la relatividad. No, no la teoría de Einstein, que ni conoces, sino la de tu percepción. Si terminas reprobado, convence a tus padres y a ti mismo de que las notas no importan realmente. Así le ha hecho nuestro presidente todo este tiempo y mira hasta dónde ha llegado. Lo importante es la experiencia, el camino recorrido y todo ese rollo de autoayuda que venden los libros en las tiendas de moda. Además, siempre puedes decir que estás siguiendo los pasos de grandes genios que nunca necesitaron un título para triunfar. Si funciona para ellos, ¿por qué no para ti?






