Ahora que Carín León impulsó el turismo masivo en Sonora, mucha gente se enteró de que, mientras en el resto de México es salada, allá la panocha es dulce. Y no, no es una cuestión del PH de las güeritas locales, sino de un regionalismo para referirse al piloncillo, una peculiaridad lingüística que provoca reacciones similares a la de un argentino cuando escucha que comemos concha de postre, o la de un americano cuando se entera de que para los mexicanos el Squirt es de toronja y no de papaya.
Esto suele generar burlas, comentarios vulgares y foráneos confundidos, como el caso de un sujeto que llegó a Hermosillo pidiendo que “saquen las panochas” y sus amigos lo llevaron a una tienda de dulces regionales.
A la defensiva y un poco molestos por las bromas fuera de lugar, los sonorenses tuvieron que aclarar que el término panocha viene del español antiguo, y describe algo en forma de cono o mazorca, descartando alguna fijación extraña con la zona íntima femenina.
Ahora falta que expliquen por qué le dicen pucha a la cajeta.







