Los Reyes Magos llegaron a la Ciudad de México, pero algunos notaron algo diferente en el rey Baltasar: ya no parecía un imponente hombre de origen africano, sino un güey que se puso una mascarilla de carbón activado. Hablamos de lo sucedido en el Centro Comercial Manacar, donde un sujeto causó polémica tras encarnar al mítico personaje haciendo uso del ‘blackface’, práctica que consiste en pintarte la cara de negro para aparentar más pigmento.
Esto no solo califica como apropiación cultural y suplantación racial, sino que deja sin trabajo a un haitiano o cubano que seguro esperaba el 6 de enero para que sea su momento de brillar. Se van a quedar opacos… pero al menos ya no van a confundir infancias haciéndoles creer que Baltasar tiene acento caribeño.







