Durante la entrega de la presea del Poderío de las mujeres en el Congreso de Sonora, dos viejas locas se pusieron bien sororas y mostraron su poderío de mujer agarrándose literalmente de las greñas justo antes de que la ceremonia diera inicio.
Según testigos, el problema empezó porque Érika Laguno, reportera de un medio pinche, le pidió a Mirtha Castro, colaboradora de otro medio pinche, que bajaran una lona que obstruía la visibilidad de los asistentes que llegaron temprano al evento; cosa que molestó a la señora Mirtha, quien empezó a grabar el reclamo con su celular; Érika, pacifista, le arrebató el aparato a quien, en ese momento, se convirtió en su rival y lo lanzó a las gradas descalabrando, quizás, a un chismoso; fue ahí que todo se desató: las pinches viejas se agarraron de las greñas, se arañaron la cara y se dijeron de cosas; justo como se pelean las mujeres.
Mirtha fue desalojada y Érika, pinche vieja, quedó impune.
El evento se realizó sin ningún otro contratiempo.