«Ya hasta estoy pensando en sacar un pódcast»: Carlos Salinas de Gortari reaparece en medios; se declara desempleado y sin pensión

El expresidente Carlos Salinas de Gortari reapareció en medios para declararse oficialmente desempleado y lamentar que alguien, cuyo nombre empieza con A- y termina con -MLO, le quitó la pensión presidencial. Fue durante una entrevista en la que, quien alguna vez fuera llamado el «innombrable», comenzó a contar su triste historia. «Buenas tardes, soy Carlos Salinas de Gortari y soy desempleado, porque pensionado ya no», dijo el exmandatario más orejón de la política mexicana.

El expresidente recordó con orgullo su legado, en especial su trabajo en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que describió, echándole mucha crema a sus tacos, como «una hazaña de ingeniería política y pragmatismo con valores». Pero, ya en serio, sí, la neta se mamó. Sin ese tratado seguiríamos la época de las cavernas.

Según Salinas, durante las negociaciones con George Bush padre y Brian Mulroney, los líderes estadounidense y canadiense de la época, lo único más difícil que convencerlos fue explicarles a los mexicanos que el liberalismo social no significaba «capitalismo salvaje con sombrero charro». Si no entendieron el concepto, afirmó, fue culpa del mal branding, no de sus políticas. «No podíamos ponerle un nombre más pegajoso porque las frases cortas ya estaban ocupadas por la oposición», bromeó con cierto resentimiento.

Salinas también aprovechó para hablar de la eliminación de las pensiones a expresidentes, una medida impulsada por Andrés Manuel López Obrador que le parece muy injusta. Aunque nunca mencionó al actual mandatario por su nombre, dejó caer varias indirectas que parecían apuntar directamente al líder de la Cuarta Transformación.

Por su parte, la presidente Claudia Sheinbaum declaró que Salinas y otros expresidentes como Enrique Peña Nieto, Felipe Calderón y Ernesto Zedillo podrían solicitar la Pensión del Bienestar, siempre y cuando vivan en México, como el Licenciado. Pero, para el exmandatario chorejón, aquí surge un pequeño problema: Salinas vive en España. Según fuentes no oficiales, estaría esperando que le otorguen la nacionalidad por antigüedad, argumentando que su exilio no fue por falta de cariño a México, sino porque «aquí no hay lugar para el neoliberalismo con valores».

Aunque, obviamente, no hay planes concretos para el futuro de Salinas, por ahora, lo único seguro es que el mejor expresidente vivo que tenemos sigue siendo un personaje enigmático, a quien no se le nota que necesite mucho la pensión que le pagábamos. Seguro que todavía le queda mucho de lo que alcanzó a llevarse de nuestro México, cuando todavía había qué llevarse, claro.

Acerca de Fede

Fede

Profesor en Escritura Creativa. Lingüista y estudioso de escrituras expandidas y poéticas experimentales.