A unos días de que, ahora sí, inicie el periodo de campañas electorales, el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, quien no tiene un solo pelo de tonto, rechazó la «nueva forma» de hacer política del partido naranja, Movimiento Ciudadano. Desde el año pasado, el gobernador ha tomado distancia de las decisiones del partido con el que llegó al poder desde sus inicios en Tlajomulco, hasta convertirse en el mandatario del estado, donde se dan los hombres, a veces, entre sí.
En una entrevista, que se viralizó en redes sociales, Alfaro dejó en claro que no está de acuerdo con las acciones, perfiles y personajes que el movimiento naranja está integrando a sus filas. Incluido, seguramente, el teporochito de Jorge Álvarez Máynez y demás chapulines a quienes no quisieron en el resto de basureros de los demás colores, como Sandrita Cuevas y Gibrán «El Manitas» Ramírez.
El gobernador dijo que no se identifica con lo «fosfo-fosfo», ni con lo «nuevo», ni con el «Arráncate, compadre», que tiene extasiados a los mirreyes que tomaron el control del partido del «na-na-na-ná», mientras que el dirigente nacional, Dante Delgado, les sigue el jueguito ese, como el chavorruco ridículo en que se ha convertido.
«A mí esos pinches mirreyes pubertos no me van a venir a enseñar cómo se hace política. Yo soy un político profesional y serio. Jamás voy a andar haciendo esas mamadas de morrillos calenturientos», o algo así declaró en entrevista el gobernador Alfaro, mientras se disponía a jugar una cascarita usando el uniforme de las Chivas Rayadas del Guadalajara, sí, ese que hace que parezca embutido, porque apenas le queda.
Al final de la entrevista, Alfaro confesó que lo que está pasando con el partido lo entristece mucho, porque él fue parte de la construcción de esa alternativa que ahora representan puros chavitos enfiestados que no controlan el hocico ni las redes sociales.






